Querétaro y sus fuentes: el sistema de agua que dio vida a la ciudad


Por: Andrea Elizondo

Cultura domingo, 22 de marzo de 2026

Diario de Querétaro

Para entender el origen de los famosos Arcos de Querétaro, es necesario ir más allá de su imagen como atractivo turístico. Este monumento no se construyó solo por su belleza, sino para resolver un problema muy concreto: llevar agua a una ciudad que estaba creciendo y necesitaba mejores condiciones de vida. En su historia se combinan los conocimientos de ingeniería de la época colonial, las dificultades del terreno, los problemas de salud causados por la falta de agua potable y el desarrollo urbano de Querétaro. Además, con el paso del tiempo, han surgido leyendas y relatos populares que forman parte de su identidad, aunque a veces se confunden con los hechos históricos reales.

En el marco del Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo desde 1993 para crear conciencia sobre la importancia de este recurso, el historiador Jorge López Colchado señala que, para comprender la historia del acueducto —reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO y que este año cumplió 300 años desde su construcción—, es fundamental volver al origen del problema: la escasez de agua.

 

ANTES DE LOS ARCOS: LA SEQUÍA MADRE

Tras la conquista de Querétaro y la pacificación del territorio encabezada por Fernando de Tapia, conocido como Conín, la ciudad comenzó a organizar su abastecimiento de agua a través de un sistema hidráulico llamado la sequía madre. Se trataba de un canal trazado a ras de suelo que transportaba agua limpia hacia casas, templos y conventos desde el siglo XVI. Sin embargo, con el crecimiento del asentamiento llegaron también nuevas actividades económicas que afectaron ese sistema.

 

Este sistema hidráulico llevaba el agua limpia a diferentes casas, templos y conventos, pero durante ese proceso se instauraron industrias textiles llamadas obrajes”, cuenta López Colchado en entrevista con Diario de Querétaro.

Muchos de estos talleres se instalaron cerca del canal y comenzaron a contaminar el agua. El resultado fue inmediato: enfermedades entre la población.

La gente en Querétaro empezó a sufrir diferentes enfermedades, sobre todo estomacales, y no se tenía claro el origen de estos males. Entonces el agua empezó a contaminarse y el gobierno necesitó dar una solución”, explica. Esa solución sería el acueducto.

EL PROYECTO DEL ACUEDUCTO

De acuerdo con el historiador, la idea de construirlo comenzó a gestarse hacia 1722 o 1723, aunque el proyecto tomó forma algunos años después con la intervención de Juan Antonio de Urrutia y Arana, el marqués que impulsó la obra.

El proceso inició formalmente el 15 de enero de 1726, cuando se comenzó a construir una gran alberca en La Cañada para almacenar el agua del manantial del Capulín, que sería la nueva fuente para abastecer a la ciudad.

La arquería monumental que conocemos como el acueducto se construyó años después, entre 1728 y 1729”, detalla el historiador.

Desde ese punto, el agua recorría aproximadamente cinco kilómetros hasta el inicio de la arquería, en la zona que hoy se conoce como Loma Dorada, y luego otros dos kilómetros más hasta una fuente ubicada frente al Templo de la Cruz.

Las obras concluyeron en 1735, pero fue hasta 1738 cuando comenzó la distribución pública del agua a través de fuentes ubicadas en distintos puntos de la ciudad, relata el investigador y recuerda que la llegada del agua limpia fue motivo de celebración entre los queretanos: “Hubo grandes festejos durante aproximadamente quince días, con carros que recorrían diferentes partes de la ciudad para celebrar la llegada del agua limpia a Querétaro”.

LAS PRIMERAS FUENTES DE AGUA

Según lo compartido por el historiador, los cronistas de la época mencionan la existencia de 10 fuentes públicas iniciales, aunque solo describieron cuatro de ellas.

La primera fue la caja de agua dedicada a la Virgen del Pilar, ubicada junto al exconvento de la Santa Cruz, sobre la calle Manuel Acuña. Este punto marcaba el final del acueducto histórico, por lo que se considera el lugar donde llegó por primera vez el agua pública a la ciudad

Otra de las fuentes importantes se encontraba en Plaza de Armas, distinta a la actual, que era una fuente ochavada con escalones y una columna central de la que brotaba el agua.

También existió una fuente en Jardín Zenea, coronada por una figura de Neptuno, que fue demolida posteriormente para instalar una plaza de toros provisional. Con el tiempo, esa figura sería reubicada y hoy es conocida como fuente de Neptuno.

A partir de estas primeras instalaciones, la red hidráulica siguió creciendo. “Después de estas diez primeras fuentes se fue ampliando la red hasta llegar aproximadamente a 60 fuentes públicas y privadas”, explica López Colchado.


AGUA PÚBLICA Y EL OFICIO DEL AGUADOR

Las fuentes no solo eran elementos decorativos, afirma el investigador, ya que cumplían una función esencial en la vida cotidiana: “La gente podía ir con sus cántaros, llenarlos y llevarse el agua a su casa sin ningún costo”.

Quienes no podían o no querían hacerlo personalmente podían pagar a alguien para que lo hiciera. Así surgió uno de los oficios tradicionales de las ciudades coloniales: el aguador.

Se le pagaba a una persona para que fuera a la fuente, cargara los cántaros y los llevara a la casa”, relata.

Este oficio perduró durante siglos. Según López Colchado, todavía en las décadas de 1960 y 1970 existían personas que realizaban esta actividad, aunque ya utilizando cubetas de plástico o recipientes metálicos.

ENTRE LA VERDAD HISTÓRICA Y LA LEYENDA

Con el paso del tiempo, la construcción del acueducto se rodeó de una historia romántica: la del marqués que, enamorado de una monja, construyó los arcos como símbolo de su amor y para llevarle agua hasta el convento. Para los historiadores, sin embargo, se trata de una leyenda.

Nosotros como historiadores queremos derribar ese mito, que se ha tomado como algo fidedigno”, afirma.

La religiosa mencionada en la historia, Sor Marcela, sí existió, pero era en realidad tía de la esposa del Marqués, lo que desmonta la narrativa romántica. 

Las leyendas pueden ser bonitas, pero no deben tomarse como una verdad histórica”, advierte.

DIÁLOGOS CON EL PRESENTE

La historia del agua en Querétaro también ayuda a entender los desafíos actuales. Para López Colchado, la crisis hídrica no es nueva: ha estado vinculada históricamente al crecimiento de la población.

Uno de los factores principales ha sido la sobrepoblación del espacio”, explica.

El sistema del acueducto funcionó durante siglos, pero hacia finales del siglo XIX el crecimiento urbano ya exigía nuevas soluciones. Para entonces se tuvieron que abrir compuertas para complementar el abastecimiento con agua del río, y posteriormente se recurrió a pozos.

Hoy, la ciudad continúa enfrentando el mismo desafío en un contexto de expansión urbana. “Querétaro está en un espacio geográfico donde ni sobra ni falta agua, por lo que necesitamos mediar el consumo”, señala.

UNA INVITACIÓN A RECORRER LA HISTORIA

Con el objetivo de difundir la historia del agua en Querétaro, López Colchado y David Gutiérrez Ugalde organizan recorridos históricos especializados en el Centro Histórico.

Lo que queremos es llevar a las personas a conocer cómo llegó el agua a Querétaro en el siglo XVIII, visitando las fuentes públicas que todavía existen”, explica.

Los recorridos tienen un costo de 200 pesos por persona y buscan explorar esta historiad a partir de distintos temas, como iglesias, conventos o infraestructura hidráulica.